Investigación interdisciplinaria busca soluciones biotecnológicas para mitigar el estrés térmico e hídrico en cultivos clave del país.
La Universidad de Chile ha puesto en marcha el ambicioso proyecto Anillo “Soluciones biotecnológicas para la adaptación y resiliencia de plantas al estrés térmico e hídrico”. “Estamos muy contentos de anunciar el inicio de un nuevo proyecto. Se trata de un anillo temático que se titula Soluciones Biotecnológicas para la Adaptación y Resiliencia de Plantas al Estrés Térmico e Hídrico”, afirmó Claudia Stange, académica de la Facultad de Ciencias y líder de la iniciativa. Esta investigación busca desarrollar estrategias innovadoras para proteger cultivos esenciales como el tomate, el manzano y el palto, que se ven seriamente amenazados por la escasez hídrica y el aumento de las temperaturas en las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins.
La problemática actual, marcada por pérdidas de rendimiento de hasta un 35% en cultivos estratégicos, subraya la urgencia de esta investigación. Las prácticas agrícolas tradicionales han demostrado ser insuficientes ante la intensidad de los estresores abióticos, generando una brecha tecnológica que el proyecto Anillo se propone cerrar con soluciones científicas escalables y sostenibles. “Nuestro objetivo es contar con plantas que sean más resilientes y adaptadas frente a la crisis climática”, enfatizó Stange.
El proyecto se estructura en torno a la integración de biotecnología avanzada, combinando la edición génica con el desarrollo de bioestimulantes naturales. Entre sus objetivos específicos se encuentran: Creación de nuevas variedades tolerantes al estrés, Desarrollo de bioinsumos y Validación en entorno real.
La metodología empleada es multidisciplinaria, abarcando desde el análisis ómico y la inteligencia artificial para el procesamiento de datos biológicos complejos, hasta la ingeniería genética para la edición génica y la encapsulación de cianobacterias y moléculas vegetales antioxidantes protectoras. Además, se realizarán ensayos de estrés en laboratorio y una validación territorial basada en el co-desarrollo con agricultores de las regiones afectadas, asegurando una retroalimentación iterativa y pertinente.
Este proyecto es ejecutado por la Universidad de Chile, en asociación con la Universidad de Santiago de Chile y la Universidad de Valparaíso, y cuenta con la colaboración de instituciones como la University of Galway (Irlanda), Biofrutales, Perfruts, Agroquinta, Ferpac, Seremi Agricultura Región de Valparaíso, INDAP y ChileBio. La iniciativa no solo aborda un desafío crítico para la agricultura nacional, sino que también fomenta la formación de capital humano avanzado y la equidad de género en la investigación científica. “A través de este proyecto también buscaremos formar nuevos profesionales y transferir el conocimiento generado para impactar al sector productivo y a todo nuestro entorno”, concluyó Claudia Stange.